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La apicultura trashumante consiste en desplazar las colmenas en función de la mielada (producción de néctar de las flores). De esta manera, las abejas tienen todo el rato néctar para recolectar, se cansan menos realizando vuelos más cortos y el apicultor proceder a seleccionar las cosechas según la miel que desea producir. Al terminar la floración los cuadros llenos de miel son recogidos rápidamente para no ser contaminados con otros tipos de miel y obtener un producto más puro: tila, acacia, lavanda……

Las colmenas de trashumancia están adaptadas para facilitar el traslado. Para ello la cámara de cría lleva el suelo clavado, las alzas y tapas se pueden fijar entre ellas con unos enganches de fijación y las piqueras se cierran completamente, con pequeños orificios para que las abejas puedan respirar, ya no hay que utilizar espumas, ni inventos extraños que no eran muy fiables para tapar la piquera y transportarla sin problemas .

El traslado de las colmenas se suele hacer en vehículos por carretera. Se cargan durante la tarde-noche o pronto por la mañana, cuando las abejas están en el interior de la colmena y son transportadas rápidamente e instaladas en la nueva ubicación preferiblemente antes de que amanezca.

Los desplazamientos se efectúan según el nivel de altitud y la expansión de diversas floraciones. Se suele empezar a bajas alturas para terminar en la montaña. Después las colmenas son recogidas para alimentar a las abejas una última vez antes del invierno. Este alimento es un sustituto indispensable ante la ausencia de floración en otoño, que sirve para relanzar la puesta de la reina, con el fin de reforzar la colonia para la primavera siguiente. Los apicultores que practican la trashumancia son solicitados frecuentemente por fruticultores para que sitúen las colmenas en sus explotaciones y de esta manera ayuden en la polinización.

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